La hecatombe comenzó con el canal de navegación

"AL LAGO DE MARACAIBO LO HAN VENIDO ESTRANGULANDO DESDE 1926"

El modelo de explotación petrolera del siglo XX, los químicos y tóxicos que genera el parque agroindustrial y las aguas servidas son factores que han propiciado la contaminación del reservorio, sostiene el presidente del Instituto para el Control y la Conservación del Lago de Maracaibo, Jorge Pedroza.

  

(Prensa ICLAM 07/07/2010) El deterioro y contaminación de la cuenca hidrográfica más importante del occidente de Ve­nezuela, el Lago de Maracaibo, en el Zulia, está vinculada con el inicio de la explotación petrolera de principios del siglo XX.

Esta tesis la argumenta el presi­dente del Instituto para el Control y la Conservación del Lago de Maracaibo (Iclam), Jorge Pedroza, quien se vale de los registros his­tóricos recientes, de estudios de la Universidad de Los Andes y de los documentos del organismo que di­rige para señalar varias causas que permitieron el actual deterioro.

En primer lugar, la actividad industrial petrolera del siglo XX, que no midió el impacto am­biental; la deforestación de los bosques que forman parte de la cuenca (Táchira, Trujillo, Mérida, Falcón, Lara y Zulia); y la activi­dad industrial no petrolera asen­tada en los márgenes del Lago.

El agua era usada por las comu­nidades de manera directa desde la Colonia hasta inicios del siglo XX. “Era una fuente de agua dul­ce que las poblaciones utilizaban para el consumo. Los registros de la Colonia afirmaban que la cuen­ca tenía agua dulce desde el sur hasta el norte”, relata Pedroza.

Un canal hecho a conveniencia de EEUU

El proceso de transformación del Lago comenzó en 1926, cuan­do los habitantes de Lagunillas (Costa Oriental del Lago) denun­ciaron que no podían beber agua del espejo lacustre porque habían descubierto una capa aceitosa en las orillas de las playas.
“Para 1926 –refiere Pedroza- la Universidad de Los Andes reali­zó un estudio a partir del reclamo de los habitantes de Lagunillas al prefecto del distrito Bolívar, por­que no podían recoger agua del Lago para beber por la mancha aceitosa que había aparecido”.
Con el canal de navegación que se le hizo al Lago en 1935 comen­zó la hecatombe. Pedroza afirma que, antes de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos asegu­ró la principal fuente de combus­tibles en toda América: la que ya­cía en el Lago de Maracaibo.

“Los estadounidenses nece­sitaban garantizar los recursos petroleros para participar en la guerra y realizaron la primera canalización del Lago en 1935; a partir de entonces se profundiza el proceso de salinización y dete­rioro, porque el agua salada del Golfo de Venezuela comienza a penetrar y cambiar su composi­ción biológica”, detalla.

En la actualidad hay en el Lago más de 8.000 pozos petroleros y 40.000 kilómetros de tuberías. “Es­tados Unidos edificó una industria petrolera para asegurar su sumi­nistro; toda la infraestructura que existe responde a la necesidad de aquella industria que no tomó en cuenta el impacto ambiental”.

Los registros y documentos del Iclam confirman que después de 1935 comenzó un proceso con­tinuo de trasformaciones. Para 1932 existía una división natural –una especie de muro- entre el Golfo de Venezuela y el Lago de Maracaibo, que se perdió con la canalización: “Hoy, el canal tiene una profundidad de 14 metros”, agrega Pedroza.

Aumentó la salinización

La salinización del Lago de Maracaibo aumentó después de la apertura del canal de navega­ción. En 1953, el canal se profun­dizó y ensanchó, por lo que se incrementó la cantidad de agua salada que entra al reservorio, como lo reseña Gilberto Rodrí­guez en un artículo escrito para Interciencia.

En el fondo del Lago -zona central- se van acumulando los nutrientes (nitrógeno y fósforo) con la sal, así como virus, tóxi­cos y bacterias que llegan con la descarga de aguas servidas de Maracaibo, San Francisco, Costa Oriental del Lago; y también, del Norte de Santander (Colombia).
En detalle, los agroquímicos que producen las actividades agropecuarias e industriales lle­gan al Lago a través de 132 ríos, como sustenta el Iclam.

“Hay zonas en lo profundo del Lago que están muertas por los nutrientes que llegan de los ríos, producto de la deforestación; el oxígeno no puede circular y la re­producción de los peces se ve li­mitada, porque la salinización ha aumentado”, observa Pedroza.

Nacionalización petrolera

Con la nacionalización de la industria petrolera, en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (década de 1970), no obligaron a las transnacionales a indemnizar al Estado por el daño ecológico que le habían hecho al Lago. “Na­die reclamó nada y la misma ge­rencia de la trasnacionales conti­nuó manejando la industria hasta 2002, y se mantuvo el mismo pa­trón de explotación hasta 2003”, puntualiza Jorge Pedroza.

Con el sabotaje petrolero de di­ciembre de 2002 (ejecutado por trabajadores de la Pdvsa, la cúpula empresarial y la cúpula sindical) se le hizo otro daño al Lago. Los ge­rentes que se plegaron al chantaje petrolero desprotegieron las insta­laciones de la industria durante 63 días. “Desaparecieron información sobre el manejo y control de estos sistemas y con ello le hicieron un gran daño a la nación y al Lago, durante 63 días continuos y ese daño es irreversible”, subraya.

Al Estado venezolano le ha tocado restablecer el control de la infraestructura que existe en el espejo lacustre. No es fortui­to –concluye Pedroza- “que hoy exista otro saboteo de los siste­mas eléctricos”.

Responsables de los vertidos

Para el coordinador de la or­ganización no gubernamen­tal Equipo de Formación, Infor­mación y Publicaciones, Julio Fermín, es necesario y urgente erradicar el cinturón industrial que ha aniquilado la vida útil del Lago de Maracaibo.

Lo que contamina las fuen­tes hidrográficas que llegan al Lago, continúa Fermín, es la actividad agroindustrial de todas las regiones que forman parte del sistema de la cuenca. “Las industrias que se apropia­ron de las costas y las cuencas nunca han sido responsables del impacto de sus actividades, porque para ellas es más im­portante producir que prevenir; no tratan los residuos que gene­ran”, añade.

Con la modificación de la Ley de Residuos Sólidos, asegura Fermín, el Estado venezolano obligará a pagar a toda aque­lla empresa que contamine. “Las industrias deben hacerse responsables no sólo de lo que vierten en la cuenca, sino de los productos elaborados”.

Fuente: Correo El Orinoco
Texto y Foto: Miguel Prieto

Ing. Jorge Pedroza, Pdte. del ICLAM